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viernes, 3 de abril de 2009

RUSH: THE TREES


Ahora que el socialismo parece ponerse de moda nuevamente les comparto esta gran canción de una de las mejoras bandas de rock progresivo de la historia.
Now that socialism seems to be fashionable again I´d like to share with you this great song from one of the best progressive rock bands in history.
There is unrest in the forest,
There is trouble with the trees,
For the maples want more sunlight
And the oaks ignore their pleas.
The trouble with the maples,
(And they're quite convinced they're right)
They say the oaks are just too lofty
And they grab up all the light.
But the oaks can't help their feelings
If they like the way they're made.
And they wonder why the maples
Can't be happy in their shade.
There was trouble in the forest,
And the creatures all have fled,
As the maples scream "Oppression!"
And the oaks just shake their heads
So the maples formed a union
And demanded equal rights."
The oaks are just too greedy;
We will make them give us light.
"Now there's no more oak oppression,
For they passed a noble law,
And the trees are all kept equal
By hatchet, axe, and saw.

lunes, 23 de marzo de 2009

A PROPÓSITO DE LA INTERNACIONAL SOCIALISTA: NO SE TRATA DE IDEOLOGÍA


Me decepciona a menudo escuchar personas a quienes considero inteligentes no hacer el esfuerzo suficiente por comprender la naturaleza de los procesos económicos que no son más que formas de cooperación voluntaria entre individuos libres que buscan mejorar su bienestar. Me decepciona la arrogancia que exhiben estos “intelectuales” al pretender que tienen más conocimiento que todo aquel acumulado por todos los individuos que conforman la sociedad, y por ende saben como “organizarlos” mejor en aras de su bienestar, aún en contra de su voluntad.
Me decepcionan aquellos mismos que abandonan las lecciones de la razón y la experiencia para defender “ideologías” basadas en el mejor de los casos en un ingenuo pero emotivo sentido de caridad forzosa, y en el peor de ellos en la envidia pura.
“It is never about ideology, it is always about self interest” (Nunca se trata de ideología, siempre se trata de interés propio). Esta es una frase que hace años escuché y que rendunda en mi memoria constantemente. La expresó la esposa de un economista, profesor visitante en Guatemala, a quien en alguna oportunidad entrevisté. Ella era una ciudadana rusa, quien vivió la mayor parte de su vida durante la época soviética. Recuerdo que sostuve la entrevista con su esposo, a pesar que ambos eran invitados a mi programa, debido al pavor que le provocaban los micrófonos por el trauma de haber crecido en una sociedad totalitaria que negaba absolutamente su libertad, y por ende, décadas después, visitando Guatemala, aún temía expresar su opinión.
Conversando en privado recuerdo que comentó que el éxito de la revolución bolchevique (del ruso bolshevik que significa mayoritario) fue que a pesar de ser inicialmente un movimiento pequeño, no mayoritario, cautivó la esperanza del pobre campesinado ruso quien, poniéndolo fríamente, vio la oportunidad de enriquecerse rompiendo el régimen zarista entonces existente. Creo innecesario recordar las consecuencias de lo sucedido, pero algo que vale la pena resaltar es que dentro del nuevo régimen comunista establecido la autoridad totalitaria gozaba de enormes beneficios y privilegios. ¿Quién estaría dispuesto a admitir su error disfrutando de semejante comodidad?
Fidel Castro fue el principal artífice de la revolución que derrocó el régimen de Fulgencio Batista en Cuba. Al verse en el poder forjó una conveniente alianza con la Unión Soviética. Su régimen ha perdurado más de cuatro décadas y hoy que su estado de salud es noticia, todo el mundo se pregunta qué sucederá. Lo que está claro es que eventualmente morirá como uno de los hombres más ricos del mundo. No es de extrañarse pues cuenta con una nación entera que trabaja para él.
No son pocos los ideólogos ingenuos que en pleno siglo veintiuno todavía se atreven a defender estos regímenes. Muchos han encontrado en Hugo Chavez y sus petrodólares al sucesor de Fidel. Sin embargo, la constante que explica este comportamiento no va más allá de aspectos meramente emotivos, sentimentales o más bien resentimientos.
Lo que en particular me intriga, y como he dicho me decepciona, es ver cómo una y otra vez personas a quienes considero inteligentes e intelctualmente honestos caen en la trampa de defender estas ideologías extremas o versiones diluidas de las mismas pero que puestas en práctica ofrecen consecuencias con diferencias poco significativas.
No cuestiono a los políticos populistas, socialistas, intervencionistas, benefactores o partenalistas. Tampoco lo hago respecto de los auto denominados “líderes” sociales o dirigentes de los movimientos “sindicales, populares y campesinos”. Tampoco me interesan los pseudo-empresarios mercantilistas. Claro está que todas estas personas sólo tienen un interés en mente, el propio.
Sí ofende a mi inteligencia argumentos que aún proponen conceder poderes cuasi absolutos a los políticos, gobernantes y grupos de interés para resolver nuestros problemas, quienes seguirán al pie de la letra sus románticas ideologías (las cuales, de paso, ¡No Funcionan!) cuales inocentes ángeles benévolos caídos del cielo para cuidar de nosotros.
(A propósito de la reunión de la Internacional Socialista en la Antigua Guatemala, decidí publicar de nuevo este artículo que publiqué originalmente en el periódico virtual "la opinión" el 4 de agosto de 2006. Moraleja: El socialismo, aparte que no funciona, no es más que el pretexto de los políticos para abusar del poder en su propio beneficio.)